Si hay un cuadro contemporáneo que me emocione es éste de Ángeles Santos. Lo realizó con 17 años y lo presentó en el Salón de Otoño de Madrid de 1929 con alabanzas de la Generación del 27.
Ángeles Santos había estudiado pintura en Valladolid, con pintores tradicionales del Museo de Escultura Policromada, aprendió la técnica (y muy bien, por cierto), pero la castellana ciudad que yo tanto admiro estaba muy alejada de las vanguardias del momento.
Oyó hablar de Picasso y del cubismo e imaginó entonces el mundo como un dado… Pero un dado completo: con río y niños, con casas y trenes, con familias y espíritus.
Un cuadro genial.
Hoy se encuentra en el museo Reina Sofia de Madrid.
**Isabel del Río es autora de Las Chicas del Oleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789 (editorial akrón, 2010)




