La semana pasada fui a visitar el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (C/Conde Duque, 9 -28015) y me fascinaron los trabajos de muchos de los pintores realistas españoles que hay expuestos en el museo. Cuando volví a casa, empecé a investigar más y mi admiración fue en aumento con cada nuevo “descubrimiento”. Tienen una técnica perfecta que combinan con el buen gusto a la hora de elegir los temas y, al final, tu imaginación vuela a mundos inexistentes y por explorar: esto es el Arte.
Isabel Quintanilla es una de mis favoritas. En el museo, hay un óleo sobre lienzo titulado “La Noche” (130 x 110 cm.). Es una pintura sencilla: un comodín con uno de sus cajones abiertos deja entrever pequeños objetos… sobre la superficie del mueble resplandecen cacharros corrientes… la pared es rosa, la madera clara… pero más allá de esta ambientación anodina, una ventana se abre a la noche, con sus misterios y sueños, con sus sombras y peligros, con sus formas sugestivas y sus sensuales olores.
Isabel Quintanilla permanece en silencio porque es nuestra mente quien habla a través de su pincel, como un reflejo. ¿Quién está ahí? Cualquiera o cualesquiera, el mundo que deseas o temes. ¿Tienes miedo? Desde luego, porque nadie conoce lo que hay más allá de la seguridad de nuestra habitación, en un oscuro y desconocido exterior.
Isabel Quintanilla suele pintar ventanas y puertas, flores hambrientas y destellos, pequeños motivos que crecen en sus lienzos para construir un mundo de sensaciones abstractas, de preocupaciones y anhelos… quizás el hiperrealismo no esté tan lejos del arte abstracto.
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